Ballesteros ha cogido al vuelo el guiño que le ha hecho esta semana el President de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas (CiU). El máximo representante del Govern ha frenado, con la oposición del grupo municipal de CiU, el pacto al que habían llegado los convergentes con el PP en Tarragona para que la formación nacionalista se partiera la alcaldía con los populares y dejaran, de esta forma, a los socialistas en la oposición durante los cuatro próximos años. Ahora, consciente de la actuación de la cúpula de CDC, ha llegado la hora de que el actual alcalde compense el gesto realizado por el líder convergente.
Y es que Mas y Ballesteros, ya con muchos años de política a sus espaldas, tienen una gran intuición institucional. El primero sabe que dejar sin mandar ahora al PSC en Tarragona no sería bien visto por buena parte del electorado, el suyo incluido. Ballesteros logró casi los mismos votos que CiU y PP juntos y, además, tiene cinco concejales más en el Saló de Plens. Una ventaja demasiado considerable para no ser respetada.
Por otra parte, y ya pensando en clave nacional y estatal, el máximo representante del ejecutivo autonómico no quiere ser el responsable de dar la primera alcaldía de una capital de provincia catalana a un PP que ya manda en la mayoría de comunidades autónomas y que, en pocos meses, se presume que puede instalarse en el Palacio de la Moncloa.
Pese a ello, desde CiU de Tarragona no se quiere descartar aún un pacto con el PP. De hecho, Joan Aregio y Carles Sala ya habían ultimado un documento con Alejandro Fernández, en el cual la alcaldía era compartida por los dos partidos a partes iguales. Dos años para cada uno, con el reparto de concejalías por igualdad de número e importancia, tal y como marcan los resultados electorales (9.920 votos para CiU y 9.917 para el PP). Mañana se decidirá definitivamente si hay acuerdo o no.
En este sentido, la ejecutiva local de CDC del pasado viernes fue movida. Los integrantes del grupo municipal de CiU tienen la firme intención de gobernar con el PP, pero no gran parte de la militancia. En esta línea, según las fuentes consultadas, Joan Aregio lamentó en esa reunión que «hay mucha gente en el partido interesada en que Victòria Forns fracase».
Varias concesiones a Aregio
Ballesteros y Aregio mantuvieron ayer una reunión en la cual acercaron posturas para que la federación nacionalista apoye, sin entrar en principio en el gobierno local, a un ejecutivo liderado en minoría por parte de los socialistas. Pese a ello, los nacionalistas afirmaron que «todavía no hay nada decidido. Ni con el PSC ni con el PP», así como que «ha sido una reunión en la cual se han concretado cosas concretas, como ya hicimos con el PP».
Ballesteros sabe, tras el golpe sobre la mesa dado por Artur Mas, que esta es su gran oportunidad para seguir como presidente de la corporación local. Por ello, está dispuesto a hacer importantes concesiones a los nacionalistas que estarán, de hecho, a la altura del esfuerzo que supone para CiU renunciar a una alcaldía que, históricamente, había sido su gran bastión municipal de la mano de Joan Miquel Nadal entre el mes de agosto 1989 y junio de 2007.
El actual alcalde y Aregio pactaron ayer llevar a cabo a lo largo de los próximos meses una profunda reestructuración de la organización del Consistorio. Por ello, lo primero que se llevará a cabo será una reducción de concejalías, pasando de las 15 actuales (contando alcaldía) a sólo 12. Entre las modificaciones que se realizarán en el cartapacio municipal destacan la supresión de la cartera de Societat de la Informació liderada por Begoña Floria. Asimismo, también está previsto que Llicències, gestionada por Dolores Herrera, pase a formar par te del área de Serveis Centrals i Contractació.
Asimismo, el objetivo también es adelgazar la administración. Por ello, Ballesteros está dispuesto a eliminar organismos municipales e instar a la desaparición de empresas públicas. El primer paso, de hecho, será la unificación de las dos compañías que gestionan parkings públicos: Aparcaments y Espimsa. De esta forma, se creará una única firma que tendrá el control de 8 de los 14 aparcamientos de titularidad municipal de la ciudad. Ya más hacia adelante se prevé la desaparición de otros entes públicos para formar el ansiado holding empresarial.
Adiós a Rigau... y a TAC 12
Pero aún hay más. Ballesteros y Aregio acordaron ayer cambiar el rumbo de la candidatura Tarragona 2017. Se espera que la ciudad sea nombrada el próximo mes de octubre como la sede de los Juegos del Mediterráneo y, por ello, será necesario llevar cambios en la estructura. En este sentido, la exigencia de CiU a la que Ballesteros parece ahora dispuesto a aceptar es la de cambiar la dirección ejecutiva, actualmente en manos de Mario Rigau. La alternativa nacionalista es el expresidente de la Real Federación Española de Tenis, Agustí Pujol.
Por otra parte, el nuevo Ayuntamiento que empezará su andadura a partir del próximo 11 de junio se replanteará, o incluso abandonará, su presencia en el consorcio de la televisión pública TAC 12, un ente por el cual el Consistorio se gasta cerca de 300.000 euros anuales. «Debemos estudiar si vale la pena realizar este esfuerzo económico», manifestaron ayer fuentes de la negociación.